Las viñas se encuentran en la fase final de su crecimiento.
Estas últimas semanas son decisivas: definen el volumen, la concentración de azúcares y las uvas se hinchan de los jugos que muy pronto darán lugar a la vendimia 2026.
Las últimas semanas antes de la vendimia son fundamentales, ya que es cuando tiene lugar la fase final del crecimiento y la maduración. Las uvas comienzan a acumular azúcares con gran rapidez. El enólogo debe vigilar este equilibrio para mantener la acidez, los aromas, los sabores y los compuestos fenólicos de acuerdo con el perfil de vino que desea obtener.
A medida que aumenta la concentración de azúcares, también se incrementa el potencial alcohólico que tendrá el vino. Una vendimia demasiado temprana daría lugar a vinos ligeros y muy ácidos, mientras que esperar demasiado podría producir vinos con un grado alcohólico elevado y una menor frescura aromática. El viticultor debe encontrar el punto óptimo entre frescura y madurez.
Es precisamente ahora cuando se desarrollan los aromas y los sabores. En estas semanas se definen muchos de los compuestos que conformarán el perfil aromático de la uva. Disminuyen los aromas herbáceos y aparecen notas frutales, florales, especiadas o minerales.
Cada parcela del viñedo se controla en función de la variedad y de las condiciones de temperatura, humedad e insolación que presenta. Cada día, estos viñedos reciben toda nuestra atención. El vino se elabora en equipo con la naturaleza: sus bondades, sus sorpresas, sus caprichos y la experiencia del viticultor para saber interpretarla.